5 consejos para escribir unas buenas memorias

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Sin embargo, empezar a escribir sobre las peripecias que nos han pasado no resulta tan fácil como nos podemos imaginar. ¿Por dónde empiezo? ¿Qué cuento? ¿Cómo termino?… Son algunas de las dudas que tiene todo escritor al enfrentarse a un papel en blanco. Para solucionar estas cuestiones y hacer del proceso de creación de tus memorias un camino claro y sencillo, te dejamos estos cinco consejos magistrales:

Escribe unas memorias, no una autobiografía

Una autobiografía es un relato de toda una vida mientras que unas memorias son una pequeña historia de esa vida. Una persona sólo puede escribir una autobiografía, pero pueden crear innumerables memorias. Este es el caso de la chilena Isabel Allende que, de momento, lleva publicados dos libros de memorias; “Paula” y “La suma de los días”.

Estructura tu vida

Es imprescindible seguir una estructura concreta a la hora de escribir tus memorias del mismo modo que también estructurarías un relato de ficción. No es recomendable empezar a escribir lo primero que se te pase por la cabeza o recuerdes. Tienes que lograr un buen arranque, desarrollar una trama que tenga un ritmo ágil y cerrarlo con un final coherente y sorprendente. Un ejemplo sería la obra “El pez en el agua” de Mario Vargas Llosa en la que el autor decide obviar experiencias poco interesantes saltándose 30 años de su vida.

Crea un viaje emocional

Los buenos escritores son capaces de escribir con los cinco sentidos y llevar a sus lectores de viaje a su pasado. Utilizan los sonidos, olores y visiones para transportarse a un lugar concreto. Para lograrlo, puedes hacer referencias a recuerdos que te lleven a la niñez, como el olor a cloro de la piscina o a café recién hecho.

¿Decir la verdad?

No existe tal cosa como una verdad absoluta cuando se hace un ejercicio retrospectivo sobre nuestra propia vida. Los relatos estarán siempre sesgados por la vaguedad de los recuerdos y la objetividad. Lo que tienes que intentar es expresar tu propia verdad a través de tu pluma.

Tómatelo con calma

No todos tenemos la facilidad de escribir ni mucho menos la costumbre de hacerlo. Es por eso que lo mejor es empezar poco a poco con unas 200 palabras al día y subir gradualmente la cantidad. La ventaja de escribir tus memorias es que la historia ya la conoces, solo tienes que contarla.

No esperes más, es un buen momento para empezar a escribir tus memorias.